Foto por Paco Loza
Motel.
La
mañana era una pequeña mañana. De ella baja una mujer a blanco y negro
tropezando en los muros de un hotel de paso. El motel era un pasillo con tres
puertas.
La mañana crecía. Y por ella pasaron
5 fulanos corriendo en una alegre canción de olvido.
Perseguían despecho pistola y
guitarra en mano a la sombra de un avión que pasaba rumbo a quien sabe donde.
La mañana se detuvo un instante y me
di cuenta de que no estaba tan solo.
Dejé la maña para mañana, así a
medias, y me acurruque en la siesta del medio día.
El
viento de unas pequeñas balas me despertaron rozando mis oídos. La mujer, la
bella mujer a blanco y negro escurría en technicolor una línea hasta la tele
donde estaban los 5 fulanos tocando nuestra canción.
Salí
del motel.
Aun
escuchaba el pequeño zumbido sordo que me tenía atontado.
Prendí el coche y
tomé el camino de regreso. Un avión pasó sobre mi y me hizo sombra. Me fijé en
el reloj y levante la mirada a las luces del aeropuerto. La mañana venía:
pequeña como ayer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario