viernes, 13 de marzo de 2015

Mujer Gato
Por Paco Canales Loza
Te he extrañado en mis nocturnas madrugadas: en las que camino entre la luz de los espejos.
Al cerrar los ojos
las puertas
las ventanas
las cortinas rasgadas
  - Ven michi, michi.
Oigo tu guerra en los patios de otras casas y salto de la cama para salir a buscarte.
La noche habla

Subo a la azotea. La noche me golpea y estoy ebrio...
La noche me encierra y te pienso sin buscarte, encontrándote en los recuerdos solamente, y los hago ahogar en los golpes secos contra un tinaco vacío que me parte las manos.
... Y me lamo la sangre
con tu lengua
al cerrar los ojos.

Volteo a los ecos de la ciudad nocturna y no hay callejones por nuestras cuadras.

No hay luna
no hay ‘tejatos’
no hay    tú

La noche maúlla estrellas con aliento frío sobre mis ojos vacíos que destilas soledad.
Vuelvo alcohólico
felino
solo
como humano

Acerco un plato con leche a la ventana. Me agazapo en la alfombra y te espero, desnudo, revuelto.
Por el piso escucho una incierta melodía con tus pasos que caen, que no entran, que se van.
Regreso a la cama para extrañar tu arqueada columna bajo mi mano trémula que empuña un deseo animal: la insuperable prueba felina del acostumbrado abandono.
Los gatos asechan
pero no esperan
olvidan

Cierro las ventanas y me cobijo. Bebo la leche mala de un sorbo. Pienso.
Con la luz prendida: Olvido.
Y a lo lejos
maullidos... 

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