Serie: Conductas zoológicas
Ojo de buey.
Por: Paco Canales Loza.
El
teléfono. Demasiado cerca para ignorarlo. Es indignante anclarme aquí al lado
con la esperanza derrotada, pero aún esperanza, de alguna respuesta.
Seguramente una disculpa. Siempre y cuando llame.
Se va la luz. Las velas gastadas al
final de los hondos candiles. Ni para qué quemarme los dedos intentándolo.
No hay sombras más luminosas que la
de los ojos tristes.
Al verme en el reflejo de la
noche...
Nada como romper la infinita tarea
de alimentar el sueño de la trascendencia.
¡Un final inesperado!
Por el ojo de buey, la noche se abre
al corazón de la ciudad y aún me sigo reflejando en toda la habitación. Ya no
espero nada y sigo desesperado. Y salgo por el único portal abierto: el ojo de
éste animal que me he vuelto al condensado exilio de la empatía.
La noche más oscura es la solitaria.
La noche mas fría es la que es rechazada displicentemente.
Y regreso a la habitación frío y
oscuro con la noche apagándose a cada hondo y desolado suspiro. El teléfono;
helado y mudo, tan solo como todo lo que ha pasado.

Una entrega más de la serie: Conductas Zoológica.
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